El Dia Sagrado
Procura entenderme
Si te he mentido,
me arrepiento
No quise
dañarte, pero…
Pero lo hice
Y lo peor es que
mi error,
A todos nos
afecta
A ti, dulce niña
A mi esposa, la
madre de mis hijos
Y a mí; por mi
cargo de conciencia
Sin contar con
que un día no lejano
Cuando el tiempo
implacable haya pasado
Nuestros hijos
jugaran a ser los jueces
Del padre que
los tiene abandonados
Me arrepiento de
mi error, yo no lo niego,
Voy en procura
de ganarme su cariño,
El cariño, y el
amor que yo he perdido
Seré un padre
normal, con sus afectos
Pero también con
virtudes y defectos
Y sé que acaso
el principio sea más duro
Pero lo hare,
pues he comprobado en carne propia
Que un hogar
desmembrado es el principio
De una cruel
soledad, de las angustias
Y no importan
las fugaces alegrías
Con amigos, con
mujeres o en alcohol;
Total, siempre
terminase anhelando
El hogar primero,
con la sonrisa que Dios nos prodigo
Que convierte la
familia en un tesoro
Que el más rico
y poderoso ser humano
No podría
comprar si lo perdiera.
Es verdad que me
embarga la tristeza,
Triste por la
pasión Que has despertado
A ella renuncio por
amor a mis polluelos
Triste estoy por
tus ternuras, tus locuras
…También las
dejo;
A todo en ti
renuncio, menos al recuerdo,
Que ese es mío y
también me pone triste
Y aunque sé que
mi partida te hará daño
Ya no puedo más,
…Mentirte…
Pero lo hice y
ahora me arrepiento…
Perdóname
Y si acaso me
perdonas y creyendo en garzas de oro
Por amor, crees
que hacemos lo correcto
No lo pongas a
la cuenta, continua tu caminar
La vida es bella
y te sabrá guiar
Por el camino
donde encuentres
La estrella de
tu merecida felicidad.
No te olvides, sin
embargo, un día sagrado
Que planeamos el
reencuentro de los dos
Entonces ya
veremos, si obramos bien o mal
Tomaremos un
café y haremos bromas
Con nostalgia,
de lo que hoy nos sucedió
Quizá los niños,
ya hechos hombres
Brindaran por el
reencuentro a dos amantes
Que perdieron
hasta el sentido en el placer
Y recobraron la
cordura en el deber,
Del terco amor
de un hombre que era padre
Con el amor resignado
de una dulce niña como tú.
Te repito, te lo
imploro, te espero el día sagrado
Esa fecha que fijamos,
que es la nuestra
Y aunque nadie
sabrá nuestro secreto
Esperare
paciente el día sagrado
Y asistiré a la
misa de las seis
Y miraré donde
se cruza tu mirada con la mía
Y reiré y saltaré y gozaré de profunda felicidad.
Domingo Ruficapilla
Septiembre 13 de
1991

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